La psicología colectiva: la forma como unidad de análisis
La raíz etimológica de psicología es del griego ψυχή, psyché, que significa alma, suspiro o aire; y del griego ψυχή, logos, que significa razonamiento, argumentación, habla, discurso, inteligencia, pensamiento o sentido. Desde este enfoque la psicología colectiva sería algo así como el estudio del aire que circula entre las personas; el estudio del pensamiento del aire social; el estudio del sentido del alma o el estudio del alma del
pueblo.
La psicología colectiva esta situada en un lugar intermedio entre la psicología individual y la sociología, por lo tanto no estudia la subjetividad personal-individual, ni las estructuras de significado macro-sociales de los grandes conjuntos de personas. La psicología colectiva se interesa por los procesos intersubjetivos que permiten que la sociedad funcione; sobre la creación de sentido de la sociedad misma.
La psicología colectiva argumenta que la sociedad tiene un pensamiento propio, que el aire que discurre entre las calles, en las plazas, en los espacios públicos está conformado por las conversaciones e interacciones que en ellos se llevan a cabo. Es el espíritu de la época que se manifiesta en diferentes formas, como en las discusiones que tiene de si misma, de su funcionamiento y organización. Así uno se entera de que vive en una sociedad democrática, porque se dice que se tiene que discutir y argumentar representando puntos de vista distintos, porque si no se discutiera y se acordara, no sería democracia. O, como cuando aparece un pensamiento y una argumentación sobre las sociedades de convivencia y el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, o, el concubinato y el divorcio exprés.
“Forma, en latín, se dice forma, y parece sintetizar las dos palabras que usaban en griego para decir forma: μορφψη -morphé-, que servía para referirse a la forma física o aparente, como en «morfología», y ειδος -eidos- con que se refería a la forma espiritual o esencia, y que todavía aparece en palabras como infantiloide, cotidianeidad, femineidad; Aristóteles se refería a este doble sentido cuando decía que «la forma da el ser a las cosas».” (Fernández, 2004)
La forma es a la vez el contenedor y el contenido, el expectador se ve involucrado en la percepción, la forma se convierte al mismo tiempo en sujeto y objeto. Es inseparable. De allí su carácter sensible, afectivo. Por eso tenemos la certeza cuando decimos que “así no se saluda”, o “eso no es un beso” porque, las sensaciones que se combinan en el acto El costo de la forma de la pareja heterosexual monógama y reproductiva constituyen una gestalt; la aprehensión de varios elementos que permiten y crean a la forma.
Las formas son históricas, varían con el tiempo. Así, la forma de saludar ha cambiado, del apretón de mano entre hombres, hemos pasado al deslizamiento de palmas y golpe de puños. La forma de la pareja también se ha desplazado, pasamos de las formas mitológicas: Adan y Eva, Zeus y Hera, Cupido y Psique; a las de la literatura: Romeo y Julieta, el Quijote y Dulcinea, Don Juan Tenorio y Doña Inés; a las de los personajes
históricos: la Malinche y Hernán Cortés, Carlota y Maximiliano, Frida Kahlo y Diego Rivera; a las del cine y Holliwood: la Bella Durmiente y el Principe Azul, Danny Suko y Sandy Olsson, Edward Cullen y Bella Swan; a las de revistas y tabloides: Angelina Jolie y Brad Pitt, Marcelo Ebrard y Rosalinda Bueso, Macario Jiménez y Fernando Raphael.
“El pensamiento de la sociedad que es el interés de una psicología colectiva es una forma a la que se le puede denominar cultura, y la cultura es esa entidad psíquica que no piensa con palabras ni con ideas, ni con cerebros ni con mentes, ni con conductas ni operaciones ni causas ni efectos, sino que piensa en formas. La forma es la materia de la cultura” (Fernández, 2004)
Las formas necesitan de grupos, colectividades para existir, para formarse. Aprendemos por medio de la cultura a cerca de las formas de relacionarse. Lo que significa ser novia o novio, el estar “en compromiso”, ser esposa o esposo. El expectador, sujeto-objeto, descubre/se descubre en la forma de la pareja, a la vez que mira en las demás una manera de realización de sí. Se constituye a partir de la identificación con estas imágenes y formas culturales una subjetividad individual dependiente del pensamiento colectivo
pero autónoma.
Aún cuando por definición la forma está íntimamente ligada a la expectadora, sería un error metodológico pensar que las emociones, pensamientos, elaboraciones y prácticas individuales afecten directamente a la forma. Es sólo mediante un proceso psico-colectivo que tiene existencia, que “piensa” en conjunto de manera distinta. Es necesario que exista una interacción colectiva que haga funcionar a la forma, que le de sentido, de otra manera perdería forma la comunicación y terminaría siendo una expresión incoherente.
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